En esta orilla blanca
del lecho donde duermes,
me sube al rostro
un soplo alterno, leve,
me entrega con su ritmo tu vivir soñando.
Estoy al borde mismo,
esperándolo,
un paso más y caería en sus ondas
rompiéndolo como un cristal.
En la orilla se posan las ansias y los besos.
Con mi alma doblada sobre ti
busco tu sueño
quiero descifrarlo y entro en el.
De pronto, del fluir silencioso de la noche,
un soñar mío empieza.
Tú dormido yo despierta
pegada a tu cuerpo, tu sueño es mi sueño.
Amàlia Casajoana
30/8/17
