Al leer por primera vez los textos de Amàlia, sorprende el alto grado de espiritualidad que desprenden. Expresan la capacidad de trascender lo aparente para tocar la esencia de las cosas, y eso es atributo de los verdaderos poetas.
Me pareció percibir ecos de la poesía y la filosofía oriental, pero también de poetas clásicos, occidentales, que han indagado en su conciencia a través de la poesía. “¿Has leído a autores como Kahlil Gibran?”, pregunté a Amàlia. Esa manera de tratar el paso del tiempo, de retener el momento presente, ”en vilo”, me recordaba a poetas más cercanos como Jorge Guillén. El estado de fusión con lo que nos rodea y la idea del Dios que surge del propio yo cuando se ha realizado un proceso de búsqueda que parte del interior para llegar al propio interior, ¡cómo me traía a la mente la poesía ”mística” de Juan Ramón Jiménez! Veía incluso, en los breves poemas de Amàlia que ella agrupa como ”Octaves i Adagis”, los chispazos líricos y el pensamiento profundo y lúcido sobre diversos aspectos de la vida que expresan los ”Proverbios” de Antonio Machado.
Me pareció percibir ecos de la poesía y la filosofía oriental, pero también de poetas clásicos, occidentales, que han indagado en su conciencia a través de la poesía. “¿Has leído a autores como Kahlil Gibran?”, pregunté a Amàlia. Esa manera de tratar el paso del tiempo, de retener el momento presente, ”en vilo”, me recordaba a poetas más cercanos como Jorge Guillén. El estado de fusión con lo que nos rodea y la idea del Dios que surge del propio yo cuando se ha realizado un proceso de búsqueda que parte del interior para llegar al propio interior, ¡cómo me traía a la mente la poesía ”mística” de Juan Ramón Jiménez! Veía incluso, en los breves poemas de Amàlia que ella agrupa como ”Octaves i Adagis”, los chispazos líricos y el pensamiento profundo y lúcido sobre diversos aspectos de la vida que expresan los ”Proverbios” de Antonio Machado.
