En el silencio que se puede oír, los primeros rayos de sol dieron vida
a un coloreado prado de flores silvestres.
El vaivén de la brisa a través de la luz, daba a las flores una sensación
de arco iris en movimiento.
El conjunto del paisaje en sí parecia extraído de un lugar mágico,
donde quedé inmersa.
Alguien venía hacia mí, en un instante lo tuve cerca:
no me sorprendió, le conocía desde siempre.
Nuestras manos se unieron, y recordamos,
"que siempre nos habíamos amado".
Amàlia Casajona
26/4/01
(Al meu company Paco Martí)
