Alrededor se consume el verano,
en un anillo de tarde amarilla.
¡Cielo de dos!
Sin que la felicidad estorbe
en torno a la almohada,
ronda el orbe y vive la flor.
No hay mirada amorosa
que no alumbre su eternidad.
Allí secreta anida.
La quietud de la tarde
ciñe inmensa, amor y vida.
Bajo el secreto de una tenue claridad,
entre la celosía de sus abrazos
amor y luz se condensan.
En torno a su alma el círculo se cierra,
en un hermoso espacio
bajo la cumbre.
Amàlia Casajoana
8/7/17
