Una ráfaga de viento
entreabrió el libro de tu vida.
Sus hojas, una a una,
se elevaron con el viento
hasta donde mis ojos pudieron ver.
Sin embargo,
una de las hojas por ti manuscrita,
quedó atrapada en las espinas
del tallo de una rosa.
Para no perderme detalle,
la leí despacio, casi sin aliento.
Unas lágrimas
resbalaron por mis mejillas,
hasta posarse en la hoja
que sostenía en mis manos.
En esa única hoja,
que quedó junto a la rosa,
se desveló el secreto
que junto con tu tristeza,
¡tanto tiempo guardastes!
Amàlia Casajoana
21/8/16
