Cuando nos separen y ya no nos oigamos,
el eco susurrará nuestro nombre
a través de todos los Océanos.
Sin embargo,
al igual que se forma el día,
en la gran duda oscura de la noche,
así, de lo más profundo de nuestro amor,
seguiremos naciéndonos una y otra vez.
Y, en ese ir y venir por el tiempo,
el eco, repetirá nuestro nombre,
¡hasta que nos encontremos otra vez!
Amàlia Casajoana
12/8/16
