De tu niñez, aprendiste que en la dificultad:
¡se puede ser generoso!
De la tierra, supistes conservar lo auténtico:
sus sabores y aromas.
De tu alma, compartiste la soledad:
encontrando en ti al compañero que buscabas.
De todo aprendiste...
Sin embargo, para saber cómo es el querer:
¡Agua y nieve tocaste a la vez!
Amàlia Casajona
4/6/16
