Los grandes cambios sociales sobre todo los que inciden en el núcleo familiar, suponen para los padres
un gran reto en la educación de sus hijos.
La dicotomía que se produce en su interior viene motivada por el mero hecho de ser
protectores y educadores a la vez.
La protección a los hijos es una cualidad innata en los padres.
En su educación, influye de forma determinante la capacidad de los padres para asumir esta responsabilidad. Del mismo modo, su condición moral, dejará marcado en sus hijos el nivel evolutivo
de su proceder.
En nuestra sociedad todos somos educadores y educados.
La convivencia dentro del núcleo familiar y sobre todo con nuestros hijos influyen notablemente
en nuestra personalidad.
El esfuerzo en ser conscientes de nuestros actos nos ayudará a comprender y aceptar
la individualidad de cada uno de nosotros.
Un trabajo colectivo en aras de mejorar nuestro comportamiento elevaría de forma significativa
el nivel actual de conciencia social.
Amàlia Casajoana
25/9/11
