Tratar las relaciones humanas de forma lógica y sutil es un signo de madurez personal. En cambio, un trato egocentrista denota la amoralidad del individuo en cuestión.
El devenir que le espera por esta actitud estará condicionado por las dificultades, hasta que aprenda a respetar la dignidad de los demás.
Amàlia Casajoana
25/2/19
