Desde la eternidad en vilo,
me puse a recordar aquella tarde.
Sobre los instantes que pasan de continuo,
voy salvando el presente:
Ser, nada más. Y basta,
la absoluta dicha, la realidad.
No, no sueño en lo desconocido,
existe en mi alma.
Nada más esto, sí...
a veces cerca y otras muy cerca,
así voy trayendo lejanías de mi cielo,
ese cielo de ahora.
¿Así, dónde extraviarme, dónde?
Si mi centro es este punto que fulge aquí.
Veré los colores del verano mío,
que aún no me conoce.
En el mar de agosto
bajo mis manos vacías,
se reflejaran dos sombras,
llegadas, del azul del cielo.
¿Así, qué amor aparecerá?
Bajo mis pensamientos,
todo lo que olvide
volverá a través de alas blancas,
con anillos de oro i diademas de plata.
¿Pero qué desea mi alma?
Rosas blancas, sí...
henchidas de amor
¡para lucir en el alba¡
Amàlia Casajoana
1/8/17