Mar solo,
¡Qué plenitud de soledad!
Eres tú y no lo sabes.
Como mis pensamientos,
en cada instante
tus olas van i vienen,
besándose y apartándose
con un eterno
conocerse y desconocerse.
Mar inmenso,
que luchas para encontrarte,
y te muestras solo con tu desnudez.
Mar único,
¡Con qué fatiga! Dándote luz a ti mismo,
solo, y en tu misma plenitud,
¿para encontrarte o para que yo te encuentre?
¡Oh mar!
En un momento me dices sí
y al punto mil veces no,
hasta el más lúgubre infinito.
Pero vibras otra vez, y me parece oír, sí.
Mar,
y no eres tú,
¡es el sí infinito de la luz!
Amàlia Casajoana
4/6/17