"Quema tu orgullo
para que las lágrimas del perdón
apaguen el fuego". 
                    

                
- No hay libertad sin perdón.

¡Alguien me estaba hablando!

Abrí los ojos y no vi a nadie.  Sorprendida, presté más atención. 

- Tú eres el juez y el verdugo.

No había duda, alguien había hablado, ¡aquella voz! su luz me cegaba y no le podía ver, pregunté:

¿Quiés eres?

- Yo soy Tú.

Por lo que decía parecía conocerme. Continué preguntándole:
¿Cómo es que no te oí antes?

- Te fuiste en busca de tu aventura.

¿hace mucho tiempo?

¡Siglos!

¿Y que hiciste durante mi ausencia?

- Guardar tus experiencias.

Quedé sorprendida con su respuesta, siempre quise saber quién era y ahora tenía la oportunidad.

Le pregunté nuevamente: ¿dónde están?

- En tu memoria akáshica

¿Cómo puedo llegar a ellas?
Y me respondió...

- A través de tu consciencia.

Pensé que sería facil, "pero no fué así".


                        II

"Soñaba que ignoraba
todo lo que sabía,
el tiempo lo ocultó".



De pronto, me sentí transportada por una fuerza desconocida que me condujo a través de mis recuerdos, experimentando sensaciones y emociones ya conocidas, comprendiendo así, el porqué de mis vivencias presentes.


                        III

 "Despertar la consciencia
es el principio de la libertad
Es dejar de morir
para empezar a vivir".


Cerré los ojos y quedé en silencio: Dejé de ser uno, para formar parte del todo.

Ahora comprendía las palabras  de mi amigo desconocido: YO SOY TÚ

El camino de regreso lo aremos juntos, para evitar la violencia del sufrimiento.

Amàlia Casajoana
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