Antes de las distancias.
En el puro vivir sin causa,
sin tener que besarnos por compromiso.
Éramos inocentes, puros en nuestro amor,
blancos como la espuma.
Sin preguntas, sin respuestas,
llegando siempre a la complicidad
de los amantes.
Sin embargo,
conscientes de la equivocación
que no puede faltar,
pero con el júbilo de vivir...
¡sintiéndose vivido!
Amàlia Casajoana
31/7/16