¿Quién te va a ti a conocer
en lo que callas?
¿En razón de amor,
donde ya vamos dominando el lenguaje
a su fugacidad
o con el alma del alma
la que llamamos eterna?
¿Quizás cuerpo con cuerpo
igual que agua con agua,
corriendo juntos entre orillas?
¡Qué claro estaría todo!
Sería cambiar la duda por lo que es verdad.
Pero mejor es no preguntarte
donde habite el olvido.
En aquella tarde clara
cerré los ojos y me dije
¿será o no será él?, más ha sido.
Entre la noche y el día, en sueños,
te oigo a ti
y no hay dudas como al principio.
Amàlia Casajoana
31/1/18