Al fin hablaste,
pero tan desde el alma,
tan desde lejos,
que tu voz fue solo un susurro
y yo nunca, nunca la oí.

Y marchaste en silencio
para no despertarme
y aunque no dormía, no te dije nada.

Ten cuidado...
porque un día el beso tuyo
de tan lejos de tan hondo
te va a nacer.

Lo que estas escondiendo detrás de él
puede saltarte a los labios
y sea tu alma  delgada y esquiva,
que sin querer...
revele tu sentir.

Amàlia Casajoana
17/1/17
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