Con un florecer luminoso irrumpe la mimosa.
La veo desde el balcón cuando llega febrero
que, diáfano i sensitivo, tímidamente le acompaña.
Sin embargo, aún me sorprende
que después de un gran silencio se recuerda otra vez.
¿Será señal de que no muere nada
mientras a ello retorne la apariencia?
¿O quizás la muerte tan solo reina
sobre la apariencia?
Amàlia Casajoana
29/12/16