Se nublan los ojos, se extravían...

Más allá del cuerpo, por encima de las cosas.

¡Qué pequeño queda el mundo!

¿Dónde estoy ahora, en un oasis o en un árido desierto?

Aún no puedo verte, pero sé que estas ahí.

Te percibo desde que abrí los ojos para ver el mundo.

Pero te olvidé...

Ahora que entre tú y yo ya no hay velos,
vuelven a mí aquel sinfín de sueños de lo infinito.

Y como una ráfaga de gloria de mi eternidad,
dejo a trás lo vivido,
¡para volver a ti!


Amàlia Casajoana
28/12/16
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