En la inmensidad, eres todo.
Sin que te pueda ver, estás.
Sin decir palabra te oigo.
Te nombran las olas del mar,
y el eco, en las profundidades de los océanos.
Se percibe tu luz en las estrellas.
En el silencio mudo de los nombres,
la brisa y el viento te recuerdan.
Tú acudes a su llamada, a su recuerdo...
Después de las cenizas perdidas en la nada,
de lo que en el tiempo, "aparentaste".
Amàlia Casajoana
29/7/16