Quizás engañes a los que miran sin ver,
¿de que te sirve mentir si por dentro el orgullo te ciega y el miedo te paraliza?

Atrapado en tu frialdad, no puedes sentir la calidez del amor.

Hablas de libertad, ¿dónde está tu libertad?
¿En el orgullo, el miedo, o tal vez... en el desprecio a los demás?

Esas son las pesadas cadenas que te atan. 

Deja de ver culpables y sé valiente, asume tu responsabilidad,
quiérete, y sabrás amar...

¡Solo así conocerás la libertad! 

Amàlia Casajoana
3/11/98
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