Tú eres para mí,
como la brisa fresca de la mañana,
que al pasar encendistes el fuego.
Ese fuego de amor que arde dentro,
que arde, arde...
¡Y no se quema!
Tú eres como la luz del crepúsculo
esperando mi sueño.
¡Y mi sueño es tu sueño!
Hasta que la luz del alba
nos hace volver.
Amàlia Casajoana
6/6/00