El tiempo pasó, todo estaba en calma.
Esperé...

Presentía un encuentro,
¡alguien venía hacia mí!

Permanací impasible: No le conocía
¡pero sabía quién era!

Al fin lo tuve cerca,
le miré intensamente a los ojos
y encontré plenitud.

En aquel momento...
¡Creí que era yo misma! 

Amàlia Casajoana
15/11/98
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