Es sabido, pero todos lo callan,
¡esas vergüenzas ocultas!
Para mirarse a la cara
y seguir fingiendo que no pasa nada.
¿Para qué? Si acostumbramos a mentir
para ser engañados,
así, todo aparenta ser puro e inmaculado.
Los que no se dejan atrapar por las tinieblas
y viven en la verdad, esos, esos
son condenados por las sombras
ha ser ignorados.
Para no ser descubiertas las sombras,
ocultan su mirada.
¡Así, la luz no les puede cegar!
Amàlia Casajoana
21/8/16