Te fuiste lejos, donde el aire y el sol, te dieron triunfales signos
de libertad.

En la alta mar, solo, en el gran horizonte donde nadie más
mira el cielo.


Allí, cuando los nombres se borran ante una luz mayor,
como si fueran luceros en el lindar del alba.

Dejaste atrás, los ecos de la mar antigua,
que todavía perviven en las arenas de su playa:

que entre los restos de un barco naufragado,
"telas de araña aún se entretejen".

Amàlia Casajoana
19/8/16
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