Cuando hundías tus pies
a lo largo y ancho de esta tierra,
¡me miré en tus ojos, y te amé!
Mientras tenga memoria,
recorrdaré la marca de tus huellas:
entre setos de piedra,
y cunas de altos pinos.
Hundidas en la arena de tu playa,
en tus largas noches
a la luz de las estrellas
esperando el alba,
hasta ver cómo desaparecían
con la marea.
Sin embargo, ahora, en lo más alto
donde las huellas no se ven,
las anchas fosas de aire,
te sostienen.
Amàlia Casajoana
17/8/16