Esta tarde de verano me siento profunda,
llena de inmensidad
Como el árbol, esperando sus ramas,
como la tormenta, esperando la lluvia.
Sin embargo,
la mar salpica las inmóviles rocas, sin prisa,
espera que llegue la noche, porque sabe
que solo ella,
es el lecho de las estrella.
La brisa invita al viento a que levante las olas,
para luego soltarlas en un ir y venir
desde el horizonte hacia mí,
recordándome aquellos momentos mágicos
tendida en la arena,
cubierta por la luz de las estrellas.
Amàlia Casajoana
8/8/16