No dudo de mis sentimientos ¡ellos me guían! Tengo fe en los acontecimientos que presiento,
y dejo que la vida me conduzca.
La felicidad que hay en mi corazón ¡es la certeza del alma!
Crucé el puente de mi niñez, aprendí de la vida y las dificultades me han hecho crecer.
Por fin conozco "el poder de la voluntad", y dejo que ella guie mí destino.
Amàlia Casajoana
8/6/96