Todo ser cumple su destino.
Para que así sea, busca el entorno propicio para interpretar su obra.
El protagonista vive su papel a la perfección, pero necesita de los demás
para su interpretación.
Cada personaje colaborador experimenta simultáneamente su propio papel,
y así sucesivamente, hasta que la obra, simplemente, se convierte en un monólogo.
Amàlia Casajoana
24/4/12