Como el día sucede a la noche, esto que nos incomoda también pasará.

La vida es como las olas del mar, que van y vienen sin parar,
pero nunca pierden su profundidad.


Nosotros somos buscadores de experiencias que, como las olas del mar,
siempre volvemos a la profundidad de nuestro espíritu.



Amàlia Casajona 
17/1/12
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