En cualquier caso, todos poseemos el don de la creatividad.

La vida en sí es expresión y cada cual elige la forma de desarrollarla según sea
su necesidad representativa.


Si nos hacemos conscientes de ello, nos daremos cuenta de que todos somos dramaturgos
en nuestra propia obra.


Encontrando en cada situación el entorno más adecuado para aprender
el arte de vivir.



Amàlia Casajoana 
27/10/11
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