Una vez experimentada la relación en pareja, deduzco que, inconscientemente, buscamos pulir nuestra personalidad.

La seducción previa es la trampa que nos impulsa a experimentarla.
 

El efecto espejo nos hace ver de una forma inequívoca nuestras carencias en la fosa séptica, que muy sutilmente, custodia nuestro Ego.

Si somos sinceros con nosotros mismos, es obvio que tenemos mucho que agradecer a estas relaciones, ya que nos ayudan a aflorar una parte de nuestro Yo
que normalmente queremos ignorar.

Amàlia Casajoana 
5/8/11
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