El elefante bajo la mesa
¡Créetelo! Dios sabe que estás mirando. Porque es más grande de lo que se te ha dicho. Incluso ni siquiera puede estar representado por esa palabra. Esa palabra que algunas veces significa ira y juicio o disfuncionalidad como la tuvieron los griegos.
¿Qué tal si borras esa idea de un padre vengativo que te está esperando en el cielo? La fuente creadora de la que te estoy ablando, es todo amor y benevolencia y hay pruebas de ello.
Es más, entre nosotros se encuentran físicos que están muy bien preparados y son buenos salvando vidas. Mucho de su tiempo lo pasan en quirófanos o salas de emergencia donde atienden a personas que han sufrido un accidente o llegan por cualquier otra situación en un estado crítico. No tan solo eso, incluso algunos clínicamente muertos.
Nos consta que muchos de ellos los traen de regreso a la vida. ¿Quizás no era su hora de morir? No se sabe. Sin embargo, cuando regresan miran al doctor y le dicen: porque me trajiste de regreso. ¿Sabes por qué? Ellos vieron algo. La puerta empezó a abrirse, les dio la luz y percibieron el amor y la benevolencia de Dios y se sintieron bellos y a salvo.
Mann, ¿puedes imaginarte algo así? Tú no querías volver.
Aunque la familia está en el planeta, ellos no quieren volver. Porque no es un truco de la mente como algunos biólogos dirían, eso es real.
La vida de los que han vivido esta experiencia cambia completamente porque vieron la verdad y quieren mostrártela también a ti sin que tengas que pasar por esa prueba.
Lo que te está sucediendo, es el proceso del despertar de la consciencia y no puedes dejar de mirarlo.
Amàlia Casajoana
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