El Sistema (segunda parte)

¿Puedes imaginarte  a un Dios multidimensional lleno de amor que actúe con atributos humanos y que te diga lo que es correcto o no? ¿Y qué ese mismo Dios te aterrorice con castigos eternos?

Yo te digo: ¡No! Esa es la consciencia de la humanidad puesta sobre el rostro de Dios.

No debes olvidar, que tú eres magnificente y naciste así. Que llevas un sequito de Ángeles que vienen del mismo lugar de donde tú has venido y te dicen: recupera tu autoestima y libérate de ese engaño. 

Aquellos en quien confiabas y amabas, al igual que tú,  fueron engañados por otras generaciones que les transmitieron las mismas falsedades. Sin embargo, esto no les hace culpables ni les disminuye ante Dios.

Te diré porque: en una consciencia de baja vibración no se tiene la claridad para poder discernir más allá de ella.

Ahora que eres consciente,  dirígete a ese sequito de Ángeles que te ama para que te ayude a levantar tu auto estima, y te muestre la luz, para que puedas ver desde el amor que no eres una víctima de este planeta, sino que naciste magnificente.

Esto no es blasfemar, esto significa que estás asociándote con Dios. Este fue el propósito del libre albedrio para que encontraras la luz de la verdad que hay dentro de ti, y la reconocieras, como la fuente creadora.

Ahora sabes que la consciencia es energía y eso significa que tú la puedes elevar desde tu magnificencia.  

Amàlia Casajoana

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