El sistema (segunda parte)
Cuando tú das una orden a viva voz, no es un pensamiento ilusorio que se pierde en el aire, sino que se cumple. Si tú eres uno de esos que lo cree, vas a dormir mejor porque es parte de esa música metafórica que infunde paz. Es la melodía de un alma magnificente.
No obstante, dependiendo de a quien le preguntase quien eres, podría tener respuestas muy diversas. Algunos me hablarían de una historia de horror y añadirían: esto es lo que se me ha dicho y enseñado que soy.
Desafortunadamente naci en este planeta en pecado y sucio. Según me han dicho hay un Dios espiritual que ni siquiera me habla por algo que sucedió, de lo cual no tengo ninguna certeza. Por esa razón no soy digno ni de mirarle el rostro.
Para obtener el favor de ese Dios o creador, he de hacer penitencias abusivas para obtener su perdón ya que no merezco otra cosa y si hubiera amor por su parte no seria para mí lo recibiría alguien mejor que yo.
Según me dicen tengo que seguir revolcándome por el barro porque nací con el pecado original.
Este relato, no tiene ningún sentido. Sin embargo, hay millones de seres humanos que te darían esta información sobre ellos.
Pero según dicen, no todo está perdido para estas almas, tienen un plan para corregir esto que es la redención. A través de ese sistema, el ser humano, si es fiel a sus mandamientos podrá obtener su perdón. En tal caso su castigo no será tan cruel y podrá ir a un lugar que le traten con más benevolencia.
Te lo diré de nuevo: Qué sentido tendría que el amor de Dios te diera el libre albedrio para luego juzgarte por tu elección.
Amàlia Casajoana
<VI deVII>