El sistema (primera parte)
¿Qué te parece si empiezas a ejercitar ese musculo espiritual para tener más claridad?
Que tal así: Querido séquito, quiero ir de tu mano con el fin de que pongas luz sobre mi magnificencia para sentirme mejor y dejar de envejecer, porque yo creo en mi grandeza de espíritu.
Si realmente así lo crees he indicas a ese séquito la ayuda que necesitas, te facilitará las herramientas para conseguirlo y muy pronto empezarás a sentir su apoyo.
Poner en uso ese método de colaboración también va a ejercitar tu libre albedrio. Sabiendo que esas almas está ahí, a tú alrededor, algunas de las enfermedades que llevas desaparecerán porque tu intención ya no está en ellas.
¿Sabías que al igual que tú la enfermedad también está viva? Hay una consciencia en ambas y de alguna manera con tu preocupación la has invitado, ya que esta, también es una energía. La enfermedad pasará un buen rato contigo, pero cuando empiezas a rechazarla con la luz, el amor y el sentido común, se va.
El séquito está ahí con su mano extendida diciéndote: ¡Créetelo! Ponlo en práctica y verás los resultados.
Amàlia Casajoana
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